Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Sentir pesadez o dificultad al realizar un acto de adoración ('Ibada), o expresar cansancio después de haberlo hecho, no anula en absoluto tu recompensa, siempre y cuando hayas realizado la acción con sinceridad exclusiva para Al-lah, el Altísimo. De hecho, es lícito expresar ese cansancio propio de nuestra naturaleza humana.
Como vemos, Al-lah mismo reconoce esta carga natural cuando se dirigió a los compañeros de Su Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciéndoles: "Se les ha prescrito el combate, aunque les resulte desagradable" [Corán 2:216]. Este verso nos demuestra que algo puede ser pesado o difícil para el alma, pero mientras se haga por obediencia, la recompensa se mantiene intacta.
Sin embargo, el creyente que ha llevado su fe a un nivel superior realiza la adoración con alegría y gozo. A través del esfuerzo espiritual constante (Muyahada) y la perseverancia (Musabara), esa dificultad inicial se transforma en un placer profundo. Así, la persona llega a realizar sus actos de adoración con el alma tranquila y el pecho abierto, sin sentir que son una carga ni durante ni después de hacerlos. Al contrario, cuando termina, se queda con ganas de más y anhela volver a conectarse para recuperar esa sensación de paz y plenitud.
Para profundizar más en este concepto espiritual, pueden revisar la Fatwa 139680.
Y Al-lah es quien más sabe.