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¡Oh, mujeres!...Él Hiyab o el Fuego del Infierno…

¡Oh, mujeres!...El Hiyab o el Fuego del Infierno…

Alabado Sea Al-lah, Señor del Universo. Doy testimonio que nada ni nadie merece ser adorado sino Al-lah, y que Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es Su siervo y mensajero.
Uno de los temas que se menciona en el Corán y la Sunnah del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, es el del Hiyab o la vestimenta islámica para las mujeres. El Señor, Quien Sabe qué es lo mejor, ha ordenado esto para las mujeres musulmanas para protegerlas de la corrupción y la maldad. Las mujeres son esposas, hermanas, hijas, familiares y vecinas, y cada una de ellas está incluida en las palabras del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, cuando dijo: “Cada uno de ustedes es un guardián y será preguntado acerca de quienes están bajo lustra protección”.
Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {¡Oh, hijos de Adán! Os hemos provistos con vestimentas para que os cubráis y os engalanéis con ellas. Y [sabed que] es mejor engalanar vuestros corazones con la piedad…} [Corán 7:26] Este verso habla de dos tipos de vestimentas: la vestimenta de los virtuosos es la que usa un musulmán para protegerse de la ira de su Señor, y la vestimenta física es con la que cubre las partes del cuerpo que el Islam manda a cubrir. A Al-lah le gusta esconder los asuntos privados de Sus siervos; el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, solía suplicar diciendo: “¡Oh, Al-lah! Esconde mis secretos ocultos y protégeme de la angustia”. Al-lah Ha ordenado el Hiyab a la mujer musulmana y Ha indicado que esto era conocido por las naciones anteriores, incluso fue mencionado en sus libros y permanece en ellos hasta nuestros días. En los versos 16 y 17 del capítulo 3 del libro de Isaías, se menciona que el Seños castigará a las hijas se Sión, a causa de su inmoralidad: “Asimismo dice Jehová: ‘Por cuanto las hijas de Sión se ensoberbecen y andan con el cuello erguido y ojos desvergonzados; que caminan como si danzaran, haciendo sonar los adornos de sus pies; por eso, el Señor rapará la cabezade las hijas de Sión…’”.
En el pasado la iglesia cristiana designaba un área especial para que las mujeres rezaran y así evitar que se mezcaran con los hombres, esto ocurría hasta la edad media. Los incrédulos de entre los árabes de la era pre islámica consideraban consideraban el cubrimiento del rostro de la mujer como señan de una moral elevada, lo cual mencionaban en sus poemas; esto se ve ilustrado con el famoso incidente de la esposa de Nu’man, cuyo velo del rostro una vez se le cayó mientras estaba caminando, así que ella lo recogió del suelo mienras cubría su rostro con su otra mano para no quedar expuesta ante los hombres. De hecho, la guerra que se desató entre las tribus de Quraish y Hawazin fue a causa de que un joven intentó obligar a una muchacha a descubrir su rostro, a lo que ella se negó y gritó pidiendo la ayuda de su tribu, quienes se acudieron de prisa con sus espadas para ayudarla. Por otro lado, algunas mujeres solían circunvalar la Ka’bah desnudas hasta que el Islam llegó y Al-lah Reveló lo siguientes (que se interpreta en español): {… no os engalanéis como lo hacían [inadecuadamente] las mujeres de la época pre-islámica…} [Corán 33:33]
Las evidencias en el Corán que demuestran la obligación de usar el Hiyab para las mujeres son muchas. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus adornos más de lo que está a simple vista [como lo que usan sobre el rostro, las manos y las vestimentas], cubran sus pechos con sus velos…} [Corán 24:31]
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “(Todo de) una mujer es ‘Awrah (es decir, que debe ser completamente cubierta)”. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no excluyó ninguna parte de la mujer. Aquellos que comprenden esta narración no necesitan ninguna otra prueba de que la mujer debe cubrir todo su cuerpo: el rostro, el cabellos, las manos, los pies…el cuerpo entero. El Islam ha ordenado a los musulmanes cubrir su ‘Awrah, es decir aquellas partes del cuerpo que es islámicamente obligatorio cubrir, y las acciones de las compañeras y las madres de los creyentes (es decir, las esposas del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, que Al-lah Esté complacido con ellas) demuestran que el cuerpo entero, incluyendo el rostro, debe ser cubierto.
Un larga narración mencionada en el libro del Imam Al Bujari, que Al-lah le Dé Su perdón, de ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, sostiene: “Cierta vez salí de viaje con el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y perdí mi collar, así que fui a buscarlo; entonces, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ordenó a flanco izquierdo del ejércido que se moviera, así que ellos tomaron la montura cubierta (en la que estaba viajando) y la pusieron sobre el lomo de mi camellos porque pensaron que yo estaba adentro. Cuando regresé de mi búsqueda, no encontré a nadie allí porque todos se habían ido, así que me quedé en el lugar donde habían acampado antes de su partida (pensando que al darse cuenta que yo no estaba volverían a ese lugar a buscarme), y me quedé dormida. Safwan Ibn Al Mu’atal As-Sulami, que Al-lah Esté complacido con él, estaba en la retaguardia del ejército; a él se le ordenó que fuera el último en marcharse para asegurarse que el ejército no dejara nada detrás de sí. Cuando él llegó hasta donde yo estaba por la mañana, vio la figura de una persona dormida y me reconoció ya que me había visto antes de la prescripción de la obligatoriedad del velo…” –Nótese que hubo un tiempo en el que el Hiyab aún no había sido ordenado y por eso la gente podía verse y reconocerse mutuamente, y así es como Al-lah envió gradualmente los reglamentos y las leyes para los musulmanes. Volviendo a la historia: “…Desperté cuando él recitaba el Istirya’ diciendo: ‘Inna lil-lahi wa inna laihi rayi'un (a Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos), tan pronto como me reconoció. Inmediatamente cubrí mi rostro con mi velo”. Preste mucha atención a esta frase: “Inmediatamente cubrí mi rostro con mi velo”, para callar a aquellos que llaman a la inmoralidad y a quitarse el Hiyab; esa gente que esparce la inmoralidad entre los creyentes están usando todos los medios posibles: escritos y audiovisuales. Safwan, que Al-lah Esté complacido con él, había visto a ‘A’ishah antes de que el Hiyab fuese obligatorio; pero tan pronto como ella despertó y lo reconoció, ¿qué fue lo que hizo?...: “Inmediatamente cubrí mi rostro con mi velo”. Esta es una muestra de que ella, que Al-lah Esté complacido con ella, sabía muy bien que estaba obligada a cubrir su rostro.
Además, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, ordenó a un joven que viera a la muchacha a quien le había propuesto matrimonio. Si fuese permitido no cubrirse el rostro (para una mujer), entonces ¿por qué él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le ordenó al hombre que fuese y viera su rostro? El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dijo: “Ve y mírala porque las mujeres de los Ansar (residentes de Medinah) usualmente tienen problemas con sus ojos”. Muchas de ellas tenían ojos pequeños… ¿Dónde se encuentran los ojos?...ciertamente en el rostro.
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Existen dos tipos de personas que serán castigadas en el Infierno y que aún no he visto: hombres que tiene látigos como las colas de las vacas con los cuales golpean a las personas, y mujeres que estarán vestidas pero parecerán desnudas, invitando al mal y ellas mismas se inclinarán a él. Sus cabezas parecerán como las jorobas de los camellos, inclinadas hacia un lado. Ellas no entrarán al Paraíso, ni siquiera sentirán su fragancia, la cual es perceptoble desde tal y tal distancia; maldíganlas, ya que son maldecidas”.

¿Cómo puede una mujer parecer desnuda mientras está vestida? Esto es posible de tres formas:
- Primero: La ropa que usa es demasiado corta, por tanto no cubre su cuerpo entero.
- Segundo: La ropa es transparente y no es lo suficientemente gruesa; y este es el caso de quienes cubren apropiadamente su cuerpo entero pero se cubren el rostro con un velo transparente.
- Tercero: La ropa es ajustada y muestra la forma del cuerpo.
Pensemos en las mujeres musulmanas de la actualidad quienes dejan sus hogares y salen a las calles y a los mercados, ¿qué porcentaje de ellas que están incluídas en esta narración y son maldecidas?

Las mujeres que caminan por las calles son hermanas, esposas, hijas o madres, y nosotros somos responsables por todas ellas; no privemos a las mujeres de entrar al Paraíso. ¡Por Al-lah! Debemos incentivarlas a cubrirse apropiadamente. Las compañeras, que Al-lah Esté complacido con ellas, eran muy estrictas sobre cubrirse apropiadamente: ‘Ata’ Bin Abu Rabah, que Al-lah le Dé Su perdón, perportó que Ibn ‘Abbas, que Al-lah Esté complacido con él y con su padre, le preguntó si quería que le informara acerca de una mujer que es de la gente del Paraíso. Cuando respondió que ciertamente le gustaría, él dijo: “(Es) la mujer negra que fue ante el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y dijo: ‘Sufro de epilepsia y durante los ataques mi cuerpo queda descubierto, así que suplica a Al-lah por mí (para que sea curada)’. Él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le respondió: ‘Si lo deseas puedes soportar esto pacientemente y serás recompensada con el Paraíso, o si lo deseas perdiré a Al-lah que te cure’. Ella respondió: ‘Lo soportaré’; luego agregó: ‘Pero mi cuerpo queda expuesto, así que ruega a Al-lah que eso no pase’. Así que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, suplicó por ella”. [Bujari] Esta mujer sufría ataques de epilepsia, lo que hacía que partes de su cuerpo quedaran descubiertas, lo cual era un gran problema para ella, que Al-lah Esté complacido con ella; así que ella manisfestó su predisposición para soportar el sufrimiento pero no que su cuerpo quedara descubierto, por eso él, sallallahu ‘alayhi wa sallam, suplicó a Al-lah que ella no quedara expuesta y nunca más lo hizo.

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