El problema del deseo carnal, diálogo entre padre e hijo (parte 2 de 3)

El problema del deseo carnal, diálogo entre padre e hijo (parte 2 de 3)
  • Fecha de publicación:23/04/2020
  • Sección:Da‘wah
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 HIJO: ¿Cuáles son las más peligrosas de tales tentaciones?

PADRE: En la cima de tales tentaciones está mirar a una mujer como objeto de deseo sexual. Esta mirada provoca un estímulo que puede llevar a una reacción ilícita, también es el primer paso hacia grandes pecados. Al-lah nos advierte contra tal mirada prohibida; el Altísimo dice {Diles a los creyentes [¡oh, Muhammad!] que recaten sus miradas y se abstengan de cometer obscenidades, porque eso es más puro para ellos. Dios está bien informado de lo que hacen} [Corán 24:30].

Por el peligro que esto representa, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, advirtió a sus compañeros contra mirar cosas prohibidas. Él dijo: “Eviten sentarse en los lados de las calles. Los sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos, dijeron: “Mensajero de Al-lah, no tenemos otros lugares donde sentarnos y discutir nuestros asuntos”. Él dijo: “Si es así, entonces respeten los derechos de las vías públicas”. Los sahabah, que Al-lah esté complacido con ellos,  preguntaron cuáles eran los derechos de las vías públicas, y el Profeta dijo: “Bajen la mirada, quiten las molestias de la vía pública, respondan el saludo, prescriban bien y prohíban el mal”.

HIJO: Entiendo de esto que un musulmán debe estar alerta y evitar sitios donde pueda mirar cosas prohibidas, ¿estoy en lo cierto?

PADRE: Sí, hijo mío. En el hadiz anterior, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no solo prohibió mirar cosas indebidas, sino que les prohibió también sentarse en las veredas de las vías públicas. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo eso a pesar de que las calles de Medina en ese tiempo eran muy distintas a lo que son hoy. Hoy las calles están llenas de mujeres sin el velo y que pueden exhibir sus encantos. En ese tiempo las mujeres usaban velo sobre sus cabezas y tenían un comportamiento recatado, tanto que se apegaban a las paredes al transitar por las calles sin compañía, debido a su fuerte recato.

HIJO: ¿Por qué es tan peligroso mirar a una mujer con deseo?

PADRE: Porque esto es con frecuencia seguido por muy serias consecuencias. Cuando alguien mira con deseo a una mujer la está mirando como objeto sexual. Esta imagen luego se desarrolla en su mente. Satanás embellece la imagen mental y la repite en la mente con toda clase de ornamentos y ideas seductoras. Cuando esto se repite, la imagen se transforma en una obsesión y llega a acosar a la persona incluso cuando reza.

Cuando alguien se obsesiona con una idea, se abre la posibilidad de que tal idea se materialice en una acción tangible. Todo empieza con una intención perceptible, luego la intención se desarrolla y se convierte en una determinación, seguida por una escenificación malintencionada que eventualmente deriva en adulterio o fornicación. Y si esto no sucede, el pensamiento obsesivo conducirá a la masturbación, que es también prohibida.

HIJO: Papa, tengo una pregunta importante sobre la masturbación, pero la dejaré para después. Por ahora tengo otra pregunta importante sobre las miradas con deseo: ¿qué le dirías a esos jóvenes que miran a las actrices en las películas, o ven las fotos de mujeres en revistas o en internet y dicen que no hay daño alguno en ello, pues no están mirando el cuerpo de la mujer real sino una imagen de ella?

PADRE: Es lo mismo que mirar con deseo a la mujer en persona. No hay diferencia porque ambas acciones llevarán al mismo resultado.

HIJO: ¿Qué pasa si todo se limita al simple pensamiento sin que haga nada al respecto? ¿Dirías algo como “la idea es lo que vale”?

PADRE: Uno de los atributos de Al-lah es ser “el Clemente”, y por eso el Altísimo no castiga a Sus siervos sino por los pecados que se llegaron a cometer de hecho.

Se cita al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, diciendo: “Al-lah perdona a mis seguidores los pecados que les susurran sus egos, siempre y cuando no los hagan en realidad”.

Sin embargo, pensar en las mujeres con insistencia puede llevar al acto pecaminoso de la fornicación o el adulterio. Yo te aconsejaría a ti, como cualquier otro joven, que te dediques a las cosas que te beneficien en esta vida y la otra. Y si los pensamientos morbosos de deseo carnal asaltan tu mente, trata de detenerlos de inmediato y remplázalos por mejores pensamientos.

HIJO: Papá, ¿cómo puedo poner un límite a mis deseos?

PADRE: Lo mejor es mantener la fe fuerte en Al-lah. Esta es la mejor arma contra los deseos carnales. Te digo esto porque se ha citado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él dijo que vendría un tiempo cuando la fe sea procurada y muy difícil de encontrar. Mu’adh, que Al-lah esté complacido con él, solía llamar a uno de sus amigos y decirle: “Sentémonos y pasemos un tiempo analizando nuestra fe”.

HIJO: Papá, ¿cuáles son algunas de las cosas que se puede hacer para aumentar nuestra fe?

PADRE: La fe aumenta con la sumisión a Al-lah, con las buenas obras, como recitar el Corán Sagrado y meditar sobre su significado; invocar a Al-lah y contemplar Su creación también aumenta la fe.

Entonces, debes temer a Al-lah, buscar Su protección del modo más apropiado y cumplir con tus obligaciones para con Él donde quiera que estés. Esto porque un verdadero creyente debe saber que Al-lah lo sabe todo y nada escapa a Su conocimiento. Ni siquiera un átomo se oculta de Él. Al-lah dice de Sí mismo en el Corán: {Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente} [Corán 6:59]; y dice también: {Dios bien sabe qué se gesta en el vientre de cada hembra, y si completará el ciclo de gestación o no. Él asignó a todas las cosas un tiempo establecido. Él conoce lo oculto y lo manifiesto, es el Grande, el Sublime. [Ante Dios] es igual que digan algo en secreto o en público, que se oculten de noche o se muestren de día} [Corán 13:8-10].  Al-lah sabe bien quién comete pecados en plena luz del día y quien los comete a puertas cerradas. Si el creyente está al tanto de esto sentirá temor de desobedecer a Al-lah. ¿Recuerdas el hadiz donde el Profeta mencionó los tipos de creyente que estarán bajo la sombra del Trono de Al-lah en el Día del Juicio? Uno de ellos será un hombre que al ser seducido por una mujer bella le responde: “Temo a Al-lah”.

 

Continuar con las demás partes:

El problema del deseo carnal, diálogo entre padre e hijo (parte 1 de 3)

 

El problema del deseo carnal, diálogo entre padre e hijo (parte 3 de 3)

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