El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 10)

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{Observa las oraciones prescritas en los dos extremos del día y durante la noche, pues las obras buenas borran las obras malas. Esto es una exhortación para quienes reflexionan} [Corán 11:114]
“Ciertamente, Mi misericordia prevalece sobre Mi ira” (Bujari y Muslim)
Quizás el aspecto más gratificante de investigar el tema de la tawba es la realización y confirmación abrumadora de la misericordia de Al-lah sobre Su creación, aunque sea un atisbo de ella, dado que Él ha reservado noventa y nueve partes de sus cien para el Día del Juicio Final (Muslim). Lo que comenzó cuando Al-lah "se volvió" hacia Adán con misericordia, lo que le permitió a Adán buscar el perdón, indica Su deseo de que pasemos con éxito las pruebas de la vida. El objetivo es regresar a Él con un libro de nuestras obras que, como consecuencia de Su divina misericordia, pesará en la escala a nuestro favor si hemos sido sinceros en la creencia y el esfuerzo de adorarlo, a pesar de que nos hayamos quedado cortos innumerables veces. Al-lah es en realidad el que se vuelve perpetuamente hacia Sus siervos. Él es At-Tawwab: {Él les aceptó su arrepentimiento para que regresaran [a Al-lah]. Al-lah es el Indulgente, el Misericordioso} [Corán 9:118].
Una de las declaraciones más fundamentales del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, confirma esto cuando dice: "Los hechos son considerados por las intenciones, y una persona obtendrá la recompensa de acuerdo con su intención" (Bujari y Muslim). De esto se entiende que ninguna buena acción se hallará sin recompensa, incluso cuando uno no pueda llevarla a cabo, ni será castigado injustamente por lo que uno hace sin intención. Sin embargo, es importante que uno sea consciente de no permitir que la mala intención se arraigue. Para esto debe uno alejarse de pensamientos malvados y, por lo tanto, de la responsabilidad que debería enfrentar si tomase la decisión de actuar sobre ellos, siendo guiado a cometer el mal. Cuando los compañeros, temiendo las consecuencias de los malos pensamientos involuntarios y los susurros de Satanás en sus pensamientos pasajeros, le preguntaron al Profeta sobre ellos, él respondió: “Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, perdonará a mi Umma por todo lo que cruce por sus mentes, siempre que no actúen de acuerdo a ello ni hablen de ello” (Bujari).
{Creé al ser humano y sé cuáles son sus debilidades. Estoy más cerca de él que su propia vena yugular} [Corán 50:16]
Al-lah decretó buenas y malas acciones, luego explicó que quien piense hacer una buena acción y luego no la realiza, Al-lah la registrará como una buena acción completa. Si piensa en hacer una buena acción y luego la hace, Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, la registrará entre diez y setecientas veces, o muchas más. Si piensa hacer una mala acción, pero no lo hace, Al-lah la registrará como una buena acción completa; y si lo piensa y lo hace, Al-lah la registrará como una mala acción (Bujari).
¿Se puede conocer o imaginar a alguien más capaz de semejante generosidad y misericordia? Sin embargo, nuestro Creador y Amo no solo continúa bendiciendo a la humanidad con Su misericordia, sino que en realidad está agradecido y muy complacido con nuestro arrepentimiento, haciendo del tawba el camino para fortalecer nuestra fe, buscando Su complacencia y, en última instancia, los medios para la satisfacción sostenida, la recompensa y la salvación eterna. Todas las veces que uno se siente arrepentido o se pregunta si ya es demasiado tarde o si es capaz de cambiar, debe saber que esto es un llamado a la acción y que la puerta al arrepentimiento está abierta de par en par mientras esté vivo. El arrepentimiento no solo es la base para la redención, sino que, de hecho, debe ser utilizado de manera consciente y estratégica para mejorar en el futuro, para obtener la complacencia de Al-lah y una posición aún más alta y más noble ante Él −sorprendentemente, por haber pecado, buscado el perdón y haberse reformado−. Ibn Taimia lo resume bellamente al decir: “El siervo siempre está entre una bendición que requiere su agradecimiento y un pecado que requiere la búsqueda del perdón. Ambas circunstancias, por necesidad, están siempre a su lado. Se mueve constantemente entre las bendiciones y las bondades de Al-lah; siempre es pecaminoso, necesita arrepentirse y pedir perdón. Por esa razón, el jefe de todos los humanos y el líder de los piadosos, Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, buscaba el perdón en todas las situaciones”.
“¡Oh, Al-lah! Haznos de los arrepentidos, y haznos de los que se purifican” (At-Tirmidhi). 

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