La importancia de una crianza consciente para educar musulmanes seguros (parte 3 de 3)

La importancia de una crianza consciente para educar musulmanes seguros (parte 3 de 3)
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La necesidad de recursos parentales
Sin duda, es necesario aumentar la conciencia de la comunidad y los recursos diseñados específicamente para preparar mejor a los padres para enfrentar los desafíos de hoy. Existe buen material disponible en internet provisto por instituciones islámicas confiables, así como en los centros islámicos existentes en las comunidades. La mezquita local puede proporcionar recursos apropiados, junto con la compañía de miembros de la comunidad con ideas afines. Internet, con discernimiento, ofrece programas auténticos y acreditados para diferentes categorías de estudiantes, desde los padres que se quedan en casa y los que trabajan hasta los que buscan complementar su educación. Además, también es importante aprovechar los programas diseñados específicamente para atender a las familias, como conferencias islámicas, escuelas de fin de semana y grupos de apoyo para padres. Lo más importante de todo esto es la necesidad individual de una rutina diaria de recordar a Al-lah (dhiker) para establecer una fuerte conexión con Él como medio para cumplir el propósito de la vida como creyente y como padre que busca inculcar la fe en su niño.
Practica lo que enseñas
Uno de los hallazgos clave del estudio sobre el ateísmo fue que en los casos en que los padres no actuaron de acuerdo con sus creencias profesadas, sus hijos abandonaron la religión a una edad más temprana. El factor de credibilidad en el comportamiento de los padres puede ser la diferencia entre la fe, la duda y el rechazo de la fe por parte de un hijo. Desde la perspectiva islámica, la sinceridad exige que uno sea honesto, diligente en abstenerse de la hipocresía y consistente en su creencia y práctica en la mejor forma posible. Se le preguntó al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¿Qué acciones son las que Al-lah más ama?”; él respondió: “Las más regulares y constantes, aun cuando sean pocas” (Bujari).
En una descripción detallada de los numerosos niveles y características de la hipocresía, Ibn Al Qaiem mencionó que la necedad y la ceguera se atribuyen a la hipocresía. Aquellos que exhiben estas características carecen de comprensión espiritual y son propensos a caer en la duda y a seguir sus deseos. Eventualmente, esto puede llevar a una contradicción entre la creencia y la práctica y, en última instancia, a menospreciar a la religión. Describe a "las personas propensas a la pereza y laxitud en el cumplimiento de las órdenes del Misericordioso y, debido a esto, ven la sinceridad como una carga".
Dijo el Mensajero: "¡Oh, Señor mío! Mi pueblo ha abandonado el Corán"
La inconsistencia en el comportamiento de los padres alimenta el conflicto, la duda y la falta de convicción, construyendo las bases para el rechazo de la fe. Lamentablemente, esto se ha convertido en un fenómeno común hoy en día. Un ejemplo obvio se observa cuando los padres esperan que su hijo realice las cinco oraciones diarias obligatorias mientras ellos mismos son negligentes, y luego muchos se preguntan por qué el hijo se niega a orar o da excusas para no hacerlo. Las contradicciones entre la fe y la acción pueden estar presentes en otras áreas, como las interacciones diarias y la visión general de la vida, ya sea en el lugar de trabajo o en entornos sociales, todo lo cual es observado y examinado por el niño. Esto se ve corroborado por estudios recientes sobre dudas realizados con musulmanes que señalan el comportamiento de los propios musulmanes como un factor importante que contribuye a sus dudas sobre el Islam.
Respuestas extremas y reaccionarias
Cuando la acción deriva de un conocimiento inexacto o parcial, lógicamente conducirá a decisiones mal informadas que pueden caer en extremos insalubres cuando se trata de cómo se comportan los padres con respecto a sus creencias religiosas. Un ejemplo de esto es la perspectiva liberal y progresista de muchos padres de hoy que disminuyen la importancia y la existencia de límites particulares establecidos por el Islam si estos les parecen engorrosos o en conflicto con las normas vigentes en la actualidad. Esto puede ser contrastado con el extremo opuesto de la rigidez que los padres atribuyen falsamente al Islam e imponen a sus hijos, hasta el punto de generar dificultades innecesarias y un control excesivo.
Estos enfoques sesgados en el comportamiento de los padres naturalmente tendrán un impacto en el resultado y el éxito con que inculcan la fe en sus hijos. Por ejemplo, el abandono de las acciones obligatorias, o el enfoque en los rituales externos, la tradición o la apariencia en lugar del énfasis en la relación del niño con Al-lah, tienen potencial para causar un gran daño. Los padres pueden alejar involuntariamente a sus hijos de la verdadera fe y práctica. Esto puede hacer que el niño se identifique con el Islam principalmente en un contexto cultural o social, o que lo rechace por la falsa percepción de que es duro y opresivo. Del mismo modo, esto también puede llevar a conflictos religiosos dentro del hogar entre padres e hijos. El Islam pone gran énfasis en la importancia del equilibrio en todos los aspectos de la vida, incluida la práctica religiosa. La clave es evitar los extremos y luchar por la coherencia, con compasión y disciplina equilibradas, como lo enseña y ejemplifica el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.
Dice el Corán: {Gánate el Paraíso con lo que Al-lah te ha concedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso [con tu prójimo] como Al-lah lo es contigo, y no contamines la tierra; Al-lah no ama a los que contaminan [a sabiendas]}
Consuelo para padres con dificultades
Un hallazgo importante del estudio del ateísmo es que una coincidencia entre las creencias y prácticas profesadas no es el único factor determinante ni proporciona siempre una explicación completa de por qué las personas creen o no. Esto se alinea con el principio islámico fundamental de que la sabiduría divina y el decreto divino (qader de Al-lah) prevalecen en todos los asuntos, en este caso, más allá del esfuerzo de los padres por inculcar la fe en sus hijos. Los padres que se encuentran atormentados al enfrentarse a la realidad del conflicto religioso o el abandono de la fe por parte de sus hijos, son reconocidos y recompensados por su paciencia, constancia y esfuerzo sincero para cumplir con su responsabilidad ante Al-lah. También es importante reconocer el dolor y la pena que experimentan como consecuencia. El Islam proporciona tanto consuelo espiritual como alivio al confiar en la misericordia y la sabiduría de Al-lah, así como una guía para buscar soluciones prácticas. Existe una tremenda necesidad de aumentar la conciencia y alentar la búsqueda de ayuda y apoyo en recursos externos como parte del cumplimiento de los objetivos islámicos de la crianza y la vida familiar. Esto se debe buscar según sea necesario mediante consultas con familiares y amigos, un imam local, grupos de apoyo, atención médica, asesoramiento, etc.
Sin lugar a dudas, las personas encuentran experiencias, algunas veces traumáticas, que les cambian la vida y que escapan a su control. Si bien estos se reconocen como factores válidos que contribuyen a la duda o al rechazo de la fe por parte del hijo, también se debe señalar que no indican un fracaso por parte de los padres. El Islam enseña esperanza en la misericordia de Al-lah y pone gran énfasis en el poder de la oración como parte de tener fe y confiar en Al-lah. En última instancia, el resultado solo es influenciado por Al-lah como se demuestra en los grandes ejemplos de los padres más justos y nobles, como Nuh y Yaqub, la paz sea con ellos, que fueron probados con estos mismos desafíos. En el caso del primero, el hijo se extravió; mientras que en el caso del segundo, los hijos finalmente se redimieron [Corán 2:133-136; 11:42-49].
Entre las muchas bendiciones y la sabiduría de ser probado en la vida está el hecho de que Al-lah prueba a Sus siervos amados para acercarlos más a Él, recompensarlos, elevarlos en rango y hacer de esa prueba un medio de obtener perdón. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No hay fatiga ni enfermedad ni pena ni tristeza ni dolor ni angustia para un musulmán, incluso el pinchazo de una espina, sin que Al-lah expíe algunos de sus pecados por ello” (Bujari). Tanto la provisión como su eliminación son manifestaciones de sabiduría divina y bendiciones a través de las cuales se prueba la gratitud y perseverancia de los padres. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él dijo: “Es asombroso el caso del creyente, ya que de cada uno de sus asuntos deriva el bien, y esto no ocurre con nadie más excepto con el creyente. Si le ocurre algo bueno, agradece (a Al-lah), por lo tanto hay un bien para él en eso; y si se halla en problemas, lo soporta con paciencia, y hay un bien para él en eso” (Muslim). Al-lah asegura a los creyentes que nunca están solos y abandonados, Él les instruye que busquen ayuda a través de la paciencia y la oración: {¡Oh, creyentes! Busquen ayuda en la paciencia y la oración; que Al-lah está con los pacientes} [Corán 2:153]. Este es el poder de la súplica (du’a) y de depositar la confianza en Al-lah, como se ejemplifica en las súplicas exhaustivas y elocuentes contenidas en el Corán y la Sunna.
{Aquellos que piden: "¡Oh, Señor nuestro! Agrácianos con cónyuges y descendientes que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los que tienen temor [de Al-lah]} [Corán 25:74].
El modelo profético como solución atemporal
El modelo profético nos ofrece mucho más que una referencia histórica de hace mil cuatrocientos años a una sociedad floreciente construida sobre estándares morales y la adoración del único Dios verdadero. No solo representa el pináculo de todos los ideales islámicos, incluidos los objetivos y la metodología de la crianza de los hijos, para los musulmanes de todo el mundo, sino que también contiene la solución para una vida vivida plenamente, para toda la humanidad, para todos los tiempos. Por lo tanto, el modelo profético nos proporciona el plan de acción más efectivo, práctico y gratificante para asegurar el éxito en este mundo y en el más allá.
Inculcar los rasgos del carácter profético
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, encarna las cualidades óptimas para que todos los humanos, y en este caso, los padres, emulen. Él enseñó y demostró convicción en sus creencias. Lo más destacable es que dirigió con el ejemplo: estableciendo firmemente que el comportamiento de los padres y la correcta ejemplificación de la fe es esencial para lograr inculcarla en nuestros hijos. El Profeta adoptó un enfoque enriquecedor de sus relaciones, construidas con base en la confianza y la credibilidad. Mostró compasión y empatía al tiempo que mantenía la autodisciplina y el equilibrio en todos los aspectos de la vida, con coherencia e ihsan en sus propias acciones, y tolerancia para las acciones de los demás. Está bien documentado que fue particularmente amable y cariñoso con los niños. Se sabía que era amoroso y respetuoso, no solo con sus propios hijos y nietos, sino con todos los niños. El punto más importante que podemos extraer del modelo profético es que invirtió su tiempo y atención en quienes lo rodeaban, tanto adultos como niños.
Cada encuentro con él se convertía en un medio de impartir algún beneficio, incluso si se trataba de una sonrisa para lograr felicidad, tranquilidad o alivio. El Profeta lograba que cada individuo se diese cuenta de que era importante y que dejase su compañía sintiéndose amado, elevado y fortalecido, tanto espiritual como prácticamente. Esta demostración auténtica y hermosa del Islam tuvo un impacto poderoso y se convertiría en la base de un sinnúmero de personas entrando de lleno al Islam y al establecimiento de la fe y de los vínculos duraderos con los individuos y, a su vez, con comunidades enteras. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, soportó el peso de la responsabilidad como el Mensajero final de Al-lah y como el primer jefe de Estado para el mundo musulmán; sin embargo, encontraba tiempo para saludar a los niños y jugar con ellos, sus nietos montaban en sus hombros y él los abrazaba con frecuencia.
Abu Huraira relató que Al Aqra’ Bin Habis vio al Mensajero de Al-lah besando a Hassan (su nieto). Él dijo: “Tengo diez hijos, pero nunca he besado a ninguno de ellos”, a lo que el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah respondió: “A aquel que no muestre misericordia (hacia sus hijos) no se le tendrá misericordia” (Muslim).
El modelo profético de enseñanza
El modelo profético de enseñanza representa otra discusión por sí mismo. Entre sus técnicas e ilimitada sabiduría está el enfoque compasivo y medido para inculcar un comportamiento recto. Esto se ilustra a través de la legislación gradual y el establecimiento de una serie de obligaciones religiosas, como la oración (salat), la caridad (sadaqa y zakat), el ayuno (saum) y la peregrinación (hayy). Los versos del Corán con respecto a la prohibición de intoxicantes, por ejemplo, fueron revelados divinamente de manera sistemática para guiar a los primeros musulmanes a la implementación exitosa y sostenible de la decisión final de abandonarlos, mediante el establecimiento de la fe y la convicción, y sin poner una carga excesiva sobre una sociedad que había estado acostumbrada a consumir alcohol antes del Islam (ver Corán 2:219; 4:43; 5:90 y Tafsir Ibn Kazir).
Además, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, usó la narración de cuentos y las parábolas como medios efectivos de enseñanza y comunicación. Era común que repitiese instrucciones particulares para reforzar su importancia. Alternativas viables eran ofrecidas para que las personas se redirigieran hacia un comportamiento correcto, para facilitar la tranquilidad y evitar la vergüenza. Sobre todo, el Profeta fue bendecido de manera única con un nivel de inteligencia emocional tal que le permitió interactuar con cada individuo en los términos más adecuados para esa persona en ese momento, con el fin de lograr su mayor beneficio. Debe destacarse el hecho de que el Profeta mostró una notable paciencia al tratar con las personas, incluso con aquellos que se opusieron fervientemente a él.
La metodología profética de la corrección
La metodología profética de corregir el comportamiento de los demás está anclada en la sinceridad con Al-lah. Como se mencionó anteriormente con respecto a la necesidad de coherencia entre las creencias y acciones de una persona, la sinceridad es un requisito previo para los padres en términos de su propio comportamiento y para cuando intentan corregir o aconsejar (nasiha) a sus hijos. Numerosos ejemplos de la Sira del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, detallan el reconocimiento y la concesión de la falibilidad de todos los seres humanos. Se puede deducir mucho del enfoque personalizado del Profeta hacia las personas en función de su relación con ellas. La forma en que corregía a uno de sus principales compañeros era diferente a la forma en que corregía a un beduino carente de conocimiento. Podemos resumir la metodología profética de corregir y asesorar con las habilidades impecables del Profeta en lo que respecta a sus principios de imparcialidad, distinción entre errores mayores y menores, evitar un daño mayor en una situación dada y criticar el error sin exponer al individuo. Prestaba atención en disminuir las faltas de los demás y orar para que su Umma fuese guiada y perdonada.
Sembrando las semillas de la fe
Todas estas técnicas finalmente se convirtieron en el medio para que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lograra su mayor objetivo: el de sembrar las semillas de la fe en los corazones de las personas y conectarlas efectivamente con Al-lah. Esto se confirma aún más al observar su sabiduría en enfocarse principalmente en impartir los conceptos básicos del iman y nutrirlo dentro de los nuevos musulmanes durante trece años en La Meca hasta que se arraigó firmemente en sus corazones.
Sin duda, establecer una fuerte conexión con Al-lah es el objetivo principal de todos los padres y el medio para inculcar con éxito la fe en los niños. Por lo tanto, una de las narraciones fundamentales que tenemos es la del compañero del Profeta, Abdul-lah Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Un día, estaba cabalgando detrás del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando dijo: ‘Oh, muchacho, recuerda a Al-lah y Él te protegerá. Recuerda a Al-lah y Lo encontrarás contigo. Cuando pidas (por cualquier cosa), pídelo a Al-lah. Y si buscas ayuda, busca la ayuda de Al-lah’”(At-Tirmidhi).
Conclusión
El estudio sobre el ateísmo enfatiza la necesidad crítica de que los padres sean conscientes de su comportamiento en todo momento, especialmente en lo que respecta a cómo actúan sobre sus creencias religiosas. El enfoque islámico para la educación de los hijos no solo confirma la correlación entre el comportamiento de los padres y el resultado de la fe en el hijo, sino que también proporciona la solución óptima para fomentar la fe y salvaguardarla. El objetivo principal de los padres es inculcar activamente la fe en sus hijos, esto se logra mejor cuando los padres adquieren un conocimiento correcto del Islam y tienen completo entendimiento de los roles y responsabilidades que Al-lah les ha asignado. Buscar el apoyo de recursos externos cuando sea necesario y compañía de personas con una mentalidad similar es una aplicación práctica y necesaria del enfoque islámico para la crianza.
También es importante estar al tanto de los desafíos que enfrentan los musulmanes hoy en día para resguardarse de ellos y superarlos, particularmente aquellos que contribuyen a la duda y al abandono de la fe en un entorno cada vez más secular. Además, es de suma importancia para los padres pasar tiempo de calidad con sus hijos y crear un ambiente en el hogar que fomente una comunicación sana y abierta entre ambos. El modelo profético proporciona la guía ideal para lograr estos objetivos, de manera que el niño busque activamente la orientación y respuestas en los padres y responda voluntariamente de acuerdo con su inclinación natural hacia la fe y a creer: la fitra.
En última instancia, este enfoque permite que tanto el padre como el niño aprendan y crezcan juntos en sus respectivos roles como musulmanes seguros, equipados para nutrirse y beneficiarse mutuamente y para contribuir a la sociedad en general. Finalmente, hacer que el hogar de uno sea un santuario donde el recuerdo de Al-lah sea abundante es esencial para todos los creyentes y, de igual manera, para todos los padres que buscan infundir fe en sus hijos. De hecho, es esencial tener esperanza y confiar en Al-lah. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: "La casa en la que se recuerda a Al-lah y la casa en la que Al-lah no es recordado son como los vivos y los muertos” (Muslim). 

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