El tratado Al 'Ubudiah (Servidumbre) de Ibn Taimiah es considerado una de las obras islámicas más importantes que aborda el concepto de la adoración y el propósito de la existencia humana de una manera profunda que integra la teología, la purificación espiritual, la ética y la reflexión intelectual. El tratado surgió originalmente como respuesta a una pregunta planteada al autor acerca del significado de la adoración, la realidad de la servidumbre a Al-lah, si la adoración abarca todos los actos de la religión o se limita a los rituales devocionales reconocidos, y la posición de la servidumbre entre los grados de la fe. Ibn Taimiah aprovechó esta pregunta como una oportunidad para formular una concepción integral de la relación entre el ser humano y Al-lah, al mismo tiempo que corregía muchas ideas que consideraba desviadas del entendimiento correcto de la religión.
Ibn Taimiah comienza su tratado definiendo la adoración mediante una formulación integral que posteriormente se convirtió en una de las definiciones más célebres del pensamiento islámico. Afirma que la adoración es "un término colectivo para todo aquello que Al-lah ama y con lo que está complacido, ya sean palabras y acciones externas o internas". La importancia de esta definición radica en que libera el concepto de adoración de la percepción limitada que la restringe a un pequeño número de rituales y ceremonias. Más bien, demuestra que la adoración abarca la totalidad de la vida humana, siempre que la persona busque con ello la obediencia a Al-lah y Su complacencia. La oración, el ayuno, la caridad obligatoria y la peregrinación son actos externos de adoración, pero también lo son la veracidad, la confiabilidad, la bondad hacia los padres, el mantenimiento de los lazos familiares, la amabilidad hacia los demás y el buen carácter. Incluso los actos del corazón, como el amor, el temor, la esperanza, la confianza en Al-lah, la sinceridad, la paciencia y la satisfacción, se encuentran entre las formas más elevadas de adoración y constituyen su verdadero fundamento, pues la conducta externa no puede rectificarse a menos que el propio corazón esté sano.
A través de esta comprensión amplia, el autor sostiene que la adoración no es simplemente una colección de actos aislados realizados en momentos específicos, sino un estado integral mediante el cual el creyente vive cada aspecto de la vida. Una persona puede comer, trabajar, estudiar, gastar su riqueza o interactuar con los demás, y estas acciones ordinarias se convierten en actos de adoración si se realizan por la causa de Al-lah y de acuerdo con la guía divina. De esta manera, la servidumbre a Al-lah se convierte en una forma completa de vida y no en una práctica religiosa separada de la realidad mundana.
Luego, Ibn Taimiah pasa a explicar el propósito supremo detrás de la creación de la humanidad. Afirma que Al-lah creó a los yinn y a los seres humanos únicamente para que Lo adoraran, citando la aleya coránica: {Y no he creado a los yinn y a los seres humanos sino para que Me adoren} [Corán 51:56]. Considera esta verdad como el eje central alrededor del cual giran todas las revelaciones divinas, ya que cada profeta llamó a su pueblo a adorar únicamente a Al-lah y les advirtió contra asociarle copartícipes o desviarse de este principio fundamental. Por ello, el Corán presenta repetidamente a los profetas proclamando: {Adoren a Al-lah; no tienen otra divinidad fuera de Él} [Corán 7:59]. Desde esta perspectiva, Ibn Taimiah insiste en que la adoración no es un asunto secundario dentro de la religión; más bien, es el propósito principal para el cual fue creada la humanidad, fueron enviados los mensajeros y fueron reveladas las Escrituras.
Continúa en la parte 2...
- Sección:
Purificación del alma


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