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Guarda los secretos ajenos para que Al-lah guarde los tuyos (parte 1 de 3)

Guarda los secretos ajenos para que Al-lah guarde los tuyos (parte 1 de 3)

Una de las cualidades más nobles en una persona es la de saber guardar los secretos. Es muy importante cultivar esta cualidad en nosotros y esforzarnos por guardar responsablemente los secretos que otros nos confían. En el momento en el que aceptamos que alguien nos confíe un secreto, nos comprometemos con esa persona a no divulgar esa información, estamos haciendo un pacto de lealtad y, si rompemos ese pacto, esa confianza, vamos a tener que rendir cuentas ante Al-lah por ello. Dice el Corán: {… Cumplan con sus compromisos, porque se los interrogará por ellos} [17:34].
Por lo general, los secretos que esconden las personas tienen que ver con cosas malas, cosas vergonzosas, quizás de su vida pasada o quizás se trate de algún error reciente, pero lo cierto es que se trata de algo que, de divulgarse, causaría dolor o vergüenza a la persona implicada. Así que, pensemos en lo que sentiríamos si se divulgara un secreto que queremos esconder de los demás, sin duda sería algo que nos causaría tristeza, vergüenza y dolor.
Dijo el Profeta Muhammad la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “La rectitud es el buen carácter, y el pecado es cualquier cosa que incomoda (tu corazón) y que no deseas que la gente conozca” (Muslim). Recordemos siempre lo que dice la famosa “regla de oro”: No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan.
Guarda los secretos ajenos para que Al-lah guarde los tuyos
Piensa en algo malo que alguna vez hiciste y en lo terrible que sería para ti que la gente se enterara de ello. Al-lah es tan Misericordioso que está dispuesto a esconder de las personas esa falta que cometiste para que no quedes en vergüenza, para que tu reputación no sea manchada, pues uno de los bellos nombres de Al-lah es Al Ghafir (el que cubre las faltas de Sus siervos); pero para acceder a esa misericordia de Al-lah, debemos mostrar misericordia hacia los demás. Dijo el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “A quien cubra (los defectos) de un musulmán, Al-lah le cubrirá (sus defectos) en esta vida y en la otra”.
Antes de hablar, piensa en las consecuencias
Cuando revelamos un secreto que alguien nos confió o del que nos enteramos por terceras personas o tal vez por casualidad, podríamos estar causado un grave daño tanto a la persona implicada como a su familia.
Antes de soltar la lengua por el simple gusto de contar un chisme, debemos pensar en las posibles consecuencias y, sobre todo, en las consecuencias espirituales que tendremos que enfrentar, porque sería un pecado más que agreguemos a nuestra lista. Dijo el Profeta Muhammad sobre los chismes: “El que difunde los chismes que ha oído por ahí no entrará al Paraíso” (Bujari y Muslim); esta advertencia es muy grave, así que difundir chismes no es algo que se deba tomar a la ligera, no se trata de algo de poca importancia, sino que es una mala acción con consecuencias terribles.
También dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Los más malvados entre los siervos de Al-lah son aquellos que andan difundiendo chismes, dividiendo a los que se aman y tratando de difamar a los que son inocentes” (Ahmad). Esto debería ser suficiente para que una persona deteste contar chismes y tenga temor de caer en ese pecado. Que Al-lah nos libre de contarnos entre los más malvados de Sus siervos.
Continúa en la parte 2 y 3. 

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