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La conquista de la Meca, 20 de Ramadán - II

La conquista de la Meca, 20 de Ramadán - II

Abu Sufian es honrado

 
Al 'Abbas, que Al-lah Esté complacido con él, se presentó ante el Profeta de Al-lah, sallallahu 'alayhi wa sallam, y dijo: "Abu Sufian es una persona que ama el honor, así que ¿podrías darle un honor especial?" Entonces el Profeta, sallallaahu 'alayhi wa sallam, dijo: “Quien entre en la Sagrada Mezquita estará a salvo, quien entre en casa de Abu Sufian estará a salvo; y aquella persona que cierre las puertas de su casa y permanezca adentro, estará libre”. Abu Sufian se sintió muy feliz.
 
El ejército en movimiento parecía un océano humano. Las diversas tribus pasaron cerca de Abu Sufian con sus diferentes estandartes; y Abu Sufian, después de presenciar ese espectáculo, se apresuró en llegar a Makkah. Una vez en ella, anunció: "Él que entre en la Sagrada Mezquita o en mi casa estará a salvo". El Profeta de Al-lah, sallallahu 'alayhi wa sallam, quería evitar cualquier derramamiento de sangre.
 
Al entrar en Makkah, es muy probable que el Profeta, sallallaahu 'alayhi wa sallam, haya estado reflexionando sobre cómo salió débil de esa misma ciudad, y ahora regresaba a ella victorioso, rodeado de gloria. En ese día, él hizo una entrada triunfante en Makkah, con la cabeza baja dando gracias a Al-lah, el Todopoderoso. Él, sallallahu 'alayhi wa sallam, circunvaló la Ka'bah siete veces montado en su animal y después limpió la Ka'bah de ídolos. Luego, tomó las llaves de la Ka'bah de 'Uzman Ibn Talhah, y entró en ella donde le rezó a Al-lah, el Exaltado. Después de esto, el Profeta de Al-lah, sallallahu 'alayhi wa sallam, se paró en la puerta de la Ka'bah y se agarró de su marco, mientras que los Quraish se juntaban delante suyo en el patio, llenos de miedo y vergüenza.
 
El histórico discurso del Profeta
 
El Profeta, sallallahu 'alayhi wa sallam, se dirigió a la gente diciendo: "No hay divinidad excepto Al-lah. Él no tiene copartícipes. Cumplió con Su Promesa de asistir a Su Siervo y Derrotó a los Aliados Él solo. Tened en cuenta que todo reclamo de derechos, ya sea de sangre o propiedades, están bajo mis talones (abolidos), excepto la custodia de Al Ka´bah y de brindarle agua a los peregrinos. Está prohibido hasta cortar un árbol verde en este santuario. ¡Oh, gente de Quraish! Ciertamente Al-lah ha suprimido todo orgullo de la época pagana y toda soberbia de vuestros antepasados, debido a que la humanidad desciende de Adam (Adán), y Adam fue creado de polvo". Luego recitó del Corán (lo que se interpreta en español): {¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Al-lah es el más piadoso. Ciertamente Al-lah es Omnisciente y está bien informado de lo que hacéis.} [Corán 49:13]
 
Dicho esto, les preguntó: ¡Oh pueblo de Quraish! ¿Qué pensáis que haré con vosotros?” Respondieron: “Eres un honorable hermano hijo de un honorable hermano”. Entonces les dijo: “Les diré las mismas palabras que (el Profeta) Yusuf (José) dijo a sus hermanos:{…No seréis censurados en nada hoy…} [Corán 12:92], ¡podéis marcharos, sois libres!
 
Una vez terminado el discurso, el Profeta, sallallahu 'alayhi wa sallam, subió al monte Safa y se sentó para tomar el juramento de lealtad a Al-lah y Su Mensajero de la gente. Después de acabar con los hombres, le ordenó a 'Umar tomar el juramento de las mujeres, y él continuó suplicando el perdón de Al-lah para ellos. Safwan Ibn Umaiah huyó al Yemen temiendo por su vida. ‘Umair Ibn Wahb buscó seguridad en su tribu y esta, a su vez, pidió inmunidad para él ante Profeta, y le fue concedida. Ambos hombre se habían opuesto y luchado contra el Islam empedernidamente. El Profeta les concedió inmunidad y ambos se islamizaron después de la batalla de Hunain.
 
La verdad vino y la falsedad se desvaneció
 
La destrucción de los ídolos instalados en la Ka'bah significó la destrucción de los ídolos en toda Arabia. Asimismo, la entrada de los Quraish al Islam implicó que Arabia entera aceptase el Islam, porque todos los árabes tenían sus ojos puestos en ellos y esperaban su reacción.
 
Después de la conquista de Makkah, el Profeta, sallallahu 'alayhi wa sallam, anunció que nadie que se declarara musulmán debería tener un ídolo en su hogar. Inmediatamente después, envió diferentes patrullas a destruir todos los ídolos existentes en los alrededores de Makkah. También envió a Jalid Ibn Al Walid, que Al-lah Esté complacido con él, con un destacamento de treinta soldados para destruir a ‘Uzza, el ídolo de Banu Kinanah, y su templo. ‘Amr Ibn Al ‘As, que Al-lah Esté complacido con él, fue enviado para destruir a Suwa', el ídolo de los Banu Hudhail. Cuando 'Amr se disponía a destruir el ídolo, el sacerdote del mismo le dijo desafiante: “¿Quién puede derrotarlo?” ‘Amr le dijo: “Espera y verás”; acto seguido rompió el ídolo en pedazos. Sa'd Ibn Zaid fue enviado a Qadid para destruir a Manat. Los sacerdotes estaban seguros que los musulmanes fallarían en su tarea, pero vieron con sus propios ojos a los creyentes romper los ídolos y tirar hacia abajo el templo. Todos los ídolos y templos fueron destruidos.
 
Una vez completada la primera prioridad, el Profeta, sallallahu 'alayhi wa sallam, reasumió su misión de predicar el Islam a través de misioneros musulmanes, los cuales envió a lo largo y ancho del territorio.
 
 
 
 

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