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Éntrando en el enlace matrimonial – I

Entrando en el enlace matrimonial – I

El matrimonio es uno de los más serios e importantes compromisos que un individuo hará a lo largo de su vida. Es un enlace que, una vez establecido, no puede romperse fácilmente. Es una de las relaciones más importantes en una sociedad, ya que es la piedra angular de toda su estructura. El matrimonio es tan importante en el Islam que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Quienquiera que se case, habrá completado la mitad de su fe. Y que le tema a Al-lah en la mitad restante” (At-Tabarani).

Como un acto de adoración, los musulmanes deben tener la intención de agradar a Al-lah, el Todopoderoso, durante este proceso y acto, de acuerdo con Sus leyes.
 
Desafortunadamente, en estos tiempos, más y más matrimonios musulmanes se están deshaciendo, primeramente debido al hecho de que no estaban en conformidad con las leyes establecidas por Al-lah. La intención de agradar a Al-lah no existía desde el principio.
 
Como este es un tema muy amplio, se extenderá hacia varios temas. Algunos de los componentes iniciales en el proceso son considerados a continuación, centrándose en las mujeres que están ingresando en el enlace matrimonial.
 
La presencia y guía de un Wali (guardián o representante – puede ser el padre o quienquiera que tome su lugar) es una de las condiciones requeridas para la validez del contrato matrimonial. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “No hay matrimonio sin la presencia de un Wali” (Ahmad, Abu Dawud y At-Tirmidhi). El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, también dijo: “Si una mujer se casa sin el permiso de su Wali, su matrimonio es nulo, su matrimonio es nulo, su matrimonio es nulo”(Ahmad, Abu Dawud y otros).
 
Al Wali es quien será el responsable de encontrar un esposo adecuado para su protegida, alguien que sea piadoso y un buen partido. Al Wali debe ser varón, maduro, de buena moral y de la misma religión de la mujer.
 
En una situación ideal, Al Wali debe ser el pariente más cercano de la mujer, así que en primer lugar debe ser el padre; si no, entonces se pasa al pariente varón más cercano de parte del padre, su abuelo, luego su hijo, luego su hermano, luego su medio hermano, luego los hijos de sus hermanos, luego sus tíos paternos, luego los hijos de sus tíos paternos, lo tíos paternos del padre, luego los jueces musulmanes. Para las mujeres que entraron al Islam de otras religiones, no es aceptable para ellas que su padre no musulmán u otro pariente no musulmán actúe de su Wali. En este caso la responsabilidad recae sobre el líder de la comunidad. Una mujer no puede elegir a ninguna persona para su Wali. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “No hay matrimonio sin la presencia de un Wali. Y el gobernante es Al Wali para quien no tiene uno (Wali)” (Ahmad y otros).
 
Una mujer nunca debe ser forzada a aceptar una propuesta de matrimonio. Esto está muy claro en el Islam. Si una mujer es forzada a aceptar una propuesta de matrimonio en contra de su voluntad, tiene el derecho de anular el matrimonio, o aceptar y permanecer en él.
 
Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, narró que una joven virgen se acercó al Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, y le dijo que su padre la había casado en contra de su voluntad. Entonces el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, le dio la opción (anular el matrimonio o permanecer en él). (Abu Dawud y Ahmad)
 
La relación entre una mujer y su Wali es, idealmente, de cooperación, respeto mutuo y consideración.
 
Buscar un esposo creyente y piadoso:
 
El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Si alguien con cuya religión y carácter tú te sientes complacido  viene a ti (para casarse con tu hija o protegida) entonces cásala con él. Si no lo haces, habrá corrupción en la tierra, y se expandirá la maldad” (At-Tirmidhi e Ibn Mayah).
 
Al Wali debe ayudar a la mujer a encontrar un esposo que tenga piedad y fe fuerte, lo cual se refleja en la conducta.
 
La felicidad en el matrimonio a menudo descansa sobre este importante elemento. Una de las metas del matrimonio es encontrar comodidad, sosiego y seguridad en la relación. Esta meta es más fácil de alcanzar si ambos esposos son temerosos de Al-lah y se apegan al Islam.
 
Desafortunadamente, las mujeres a menudo buscan un hombre que tenga riqueza y algunas letras que vayan delante de su nombre (Dr., Ph.D, etc.), asumiendo que eso las llevará a la felicidad. Aunque no tenga nada de malo el considerar estas cosas, no se les debe dar la prioridad. ¿De qué sirven esas riquezas y esas letras cuando el hombre es irrespetuoso y poco afectuoso con su esposa? ¿Cuán útil puede ser él a la hora de ayudarla a cumplir sus obligaciones hacia Al-lah?
 
Las mujeres deben ordenar cuidadosamente sus prioridades cuando van a escoger un esposo, porque el éxito y la felicidad en el matrimonio dependen de esto.
 
El pago de Al Mahr (la dote):
 
El pago de Al Mahr es también una condición necesaria para la legalidad del contrato matrimonial. Esto es entregado a la esposa como una forma de honrarla y respetarla, y como un símbolo del compromiso que hace el esposo de proveer y proteger a su esposa.
 
Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {Dad a vuestras mujeres su dote con buena predisposición} [Corán 4:4].
En esta y otras aleyas se establece la obligatoriedad de Al Mahr. No existe un mínimo ni un máximo, respecto a la cantidad de éste (Al Mahr), explícitamente establecido en el Corán o el Hadiz.
 
Cualquier cosa de valor es aceptable como Mahr, sin importar si es algo material o no-material (si la persona no tiene riqueza). El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Buscad algo, incluso si es sólo un anillo de hierro” (Al Bujari y Muslim). De hecho, Al Mahr puede ser conocimiento del Sagrado Corán, como se menciona en una narración muy popular. Pues, el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, aceptó como dote el conocimiento que una persona tenía del Corán. Él dijo: “Ve, porque la he puesto bajo tu cargo (en matrimonio) debido a lo que memorizas del Corán”(Al Bujari y Muslim).
 
No existe un máximo en cuanto al monto de la dote, como Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {Y si queréis cambiar de esposa [divorciando a la que tenéis para casaros con otra] habiéndole dado una Qintaar (una gran cantidad de oro como dote), no pretendáis recuperar nada de la misma. ¿Acaso queréis cometer una injusticia?} [Corán 4:20].
 
Una Qintar es una cantidad muy grande de oro, lo cual implica que está permitido dar cantidades tan grandes. El Califa ‘Umar, que Al-lah esté complacido con él, una vez aconsejó a la gente no ser excesivos con respecto a la dote de las mujeres. El Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, también exhortó a las personas a ser moderados en este sentido. Pues, dijo: “La mejor dote es aquella que es más fácil (de pagar)” (Al Hakim e Ibn Mayah).
Algunas mujeres piden grandes cantidades de dinero, joyas y bienes a sus posibles esposos, haciendo muchas veces imposible a los hombres el poder cumplir tales demandas. Los hombres actualmente están renunciando o posponiendo el matrimonio porque no pueden pagar la “tarifa” o no pueden encontrar una mujer que esté dispuesta a aceptar una cantidad más pequeña.
 
Esto genera una gran corrupción y tentación, no sólo para los individuos, sino para la sociedad en su conjunto. Las mujeres deben mirar más allá de sus propios deseos e intereses personales, y considerar valores y beneficios más elevados.
 

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