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Situación religiosa, política, económica, social y moral de los árabes (Parte 2)

Situaciَn religiosa, polيtica, econَmica, social y moral de los لrabes (Parte 2)

La situación política

Los habitantes de la Península Arábiga se dividían en beduinos y sedentarios. El sistema dominante entre ellos era el sistema tribal, hasta en los reinos civilizados que se establecieron en la Península Árabe como el reino del Yemen en el sur, el reino de Al Hirah en el noreste y el reinado de Los Gassaníes en el noroeste. La comunidad no llegó a ser un solo pueblo, pero las tribus permanecieron como unidades políticas permanentes.
La tribu árabe es un grupo de gente que está unida por el lazo de la consanguineidad (el parentesco) y la lealtad al grupo. Bajo esta relación apareció una ley consuetudinaria que organiza las relaciones entre el individuo y el grupo basándose en la cooperación en los derechos y los deberes. La tribu se adhería a esta ley habitual en su sistema político y social.
Respecto al jefe de la tribu; su rango tribal, sus cualidades y sus atributos personales como la valentía, la decencia y la generosidad, lo declaraban como idóneo para el liderazgo. El jefe de la tribu tenía unos derechos morales y otros materiales. Algunos de sus derechos morales eran: respetarle, honrarle, obedecerle y someterse a sus veredictos. En cuanto a sus derechos materiales; pues él tenía el derecho de tomar una cuarta parte de cada botín que la tribu conseguía. Además de que tomaba las cosas que él quería para sí mismo antes de que se dividiera el botín y todo lo que se tomaba de los bienes del enemigo antes del combate, incluso el resto que no se podía dividir de los bienes del botín.
A cambio de estos derechos, el jefe de la tribu tenía deberes y responsabilidades. Así pues; en la paz, él debía ser generoso, y durante las guerras, él debía encabezar las tropas de guerreros y era él también quien negociaba las treguas y los pactos.
El sistema tribal se basaba en la libertad. Así pues, el árabe se crió en un ambiente libre, por eso la libertad era una de las más importantes características de los árabes; la apreciaban mucho y rechazaban la injusticia y la humillación. Cada individuo de la tribu asistía para socorrerla, elogiaba sus hazañas y días victoriosos y apoyaba a todos sus hermanos de tribu, ya sea que tuvieran la razón o no, hasta que uno de sus principios llegó a ser: "Auxilia a tu hermano, ya sea él injusto u oprimido". El individuo en la tribu sigue al grupo. El individuo estaba tan identificado con la opinión del grupo que su opinión personal era absorbida por la del grupo.
Cada una de las tribus árabes tenía su líder político, y mediante este personaje realizaba los tratados con las otras tribus. También a la cabeza de este líder lanzaba los ataques contra ellas. Tal vez uno de los más famosos pactos que se realizó entre las tribus árabes sea la llamada “alianza de Al Fudul (los virtuosos)”.
Las guerras entre las tribus estaban en pleno curso. Una de las más famosas guerras es la guerra de Al Fiyar. Aparte de estas guerras grandes, algunos ataques individuales ocurrían entre las tribus; a veces sus razones eran personales, y otras veces era para ganarse la vida, ya que muchas veces las tribus obtenían su sustento a través del saqueo. Por eso, la tribu temía que otra pudiera atacarla en cualquier momento del día o la noche para robar sus ganados y provisiones, dejando sus casas vacías como si nunca hubieran sido habitadas.
 

 

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