El amor de Bilal por el Mensajero de Al-lah

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Tras la muerte del Enviado de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, Bilal se dirigió a Abu Baker, que Al-lah esté complacido con ambos, y le dijo: “Escuché al Mensajero de Al-lah decir que la mejor acción que puede realizar una persona es cualquier sacrificio y esfuerzo por la causa de Al-lah”. Abu Baker le preguntó: “¿Qué es lo que quieres decir y qué es lo que deseas?”. Bilal le respondió: “Quiero divulgar y defender el Islam durante todo el tiempo que me quede de vida”. Abu Baker objetó diciéndole: “¿Quién hará el Adhan (llamado a la oración) entonces?”, a lo que Bilal contestó, con los ojos llenos de lágrimas: “No soy capaz de hacer el Adhan para otro que no sea el Profeta, no lo haré jamás después de él”. Abu Baker le dijo: “Quédate y haz el Adhan para todos”. Bilal le dijo: “Si me liberaste para que siguiera tus órdenes, entonces me quedaré y haré lo que me pides; pero si me liberaste por Al-lah, entonces déjame ir”. Abu Baker le contestó: “Yo te liberé por Al-lah, así que haz lo que tú quieras”.

Bilal decía que no soportaba la estadía en Medina después de la muerte del Mensajero de Al-lah, pues la tristeza que sentía era inmensa. Por esta razón decidió dejar la ciudad e irse a Siria. Allí, cuando hacía el Adhan y llegaba a la parte donde se dice: “Ash-hadu anna Muhammad rasulul-lah” (atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Al-lah) su voz se quebrantaba y lloraba.

Luego de muchos años de residir en Sham soñó con el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y que le decía: “¡Qué es este abandono?”, por lo que inmediatamente se puso en camino rumbo a Medina. Al llegar, lo primero que hizo fue dirigirse a la tumba del Mensajero de Al-lah, donde lloró profundamente. Se encontró con Al Hasan y Al Husain, que Al-lah esté complacido con ellos, los nietos del Enviado de Al-lah, los abrazó fuertemente y ellos le pidieron que hiciera el Adhan por la noche.

Cuando dijo: “Al-lahu Akbar, Al-lahu Akbar” Medina entera se estremeció. Al llegar a: “Ash-hadu anna Muhammad rasulul-lah” todo mundo lloró. Ese fue el día en el que más gente se vio llorando en toda la historia de la ciudad, en especial todos aquellos sahabah que vieron a Bilal hacer el Adhan en vida del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

En su lecho de muerte, su esposa lloraba de tristeza, pero él le dijo que se alegrara, porque él iba a encontrarse con la persona más amada para él, el enviado de Al-lah y sus sahabah.

Este es un ejemplo del profundo amor que sentían los sahabah por el Enviado de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quienes lo recordaban a cada instante poniendo en práctica su legado. Pidámosle a Al-lah que nos permita seguir su ejemplo, para que en la Otra Vida nos podamos reunir con el Profeta y con sus sahabah.
 

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