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Los frutos de la opresión

Los frutos de la opresión
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Este es un relato de la vida real:
Había un hombre que contrató a un trabajador. Este obrero trabajaba día a día pero no recibía su pago. Cierto día, el obrero demandó su pago, pero el empleador se rehusó a pagarle. Tal parece que este empleador estaba acostumbrado a oprimir a sus trabajadores y no pagarles, al punto que se le hizo costumbre. El obrero le recordó a Al-lah y Su castigo, sin ningún resultado.
El obrero empezó a contarles a otras personas su problema y la noticia se difundió. Esto hizo que el parón se hiciera mucho más injusto con el obrero; deseaba deshacerse del obrero y creyó que despidiéndolo o deportándolo a su país se dejaría de hablar de ello. Así que inventó una acusación contra el obrero bajo la cual este fue arrestado y deportado. El empleador se alegró por haberse deshecho del obrero; pero olvidó que las plegarias de una persona oprimida nunca son rechazadas por Al-lah, Quien dice al oprimido en respuesta a sus plegarias, tal como relata un hadiz qudsi: “Te juro por Mi poder y Mi gloria, que te voy a ayudar”.
Después de haber sucedido todo esto, el empleador salió en su nuevo auto 4X4 al desierto para acampar sin saber que Al-lah le tenía algo preparado… el castigo estaba descendiendo sobre él mientras él estaba descuidado. De repente, el vehículo se detuvo; y si Al-lah decretó que se detenga, ¿quién podría hacerlo arrancar? ¡Un auto nuevo!, pero se detuvo. ¡este es de hecho el castigo de tu Señor! Se detuvo en medio del desierto; pero había aún una esperanza… el hombre tomó su teléfono celular, ¡pero este también dejó de funcionar! ¿Cómo fue que esto pasó? ¿Qué lo hizo detenerse? Fue la orden de tu Señor que lo hizo. El opresor trató de encontrar un lugar seguro durante todo el día sin éxito. Finalmente, retornó a su vehículo y, en un intento por evitar morir de sed, bebió líquido del radiador del auto; pero eso no hizo sino acelerar el proceso de su muerte.

Una horrible forma de morir, ¿no es cierto? Si este fue su castigo en esta vida, ¿cómo será el que le espera en la otra vida?

¡Juro por Al-lah! Cuando uno escucha historias como esas desea ponerse a salvo, aunque sea pagando todo lo que posee en esta vida para evitar oprimir a la gente.

El Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cuídense de las plegarias de los oprimidos”. Impedir a la gente acceder a sus derechos o negarse a pagarles son formas de opresión. La opresión causa odio y resentimiento y hace que los oprimidos deseen vengarse, aunque algunos recurren solamente a la plegaria a Al-lah para que los auxilie y los asista para conseguir lo que es su derecho.

Otra historia real es la de un hombre que pidió 200.000 dólares prestados a un amigo para pagar los elevados costos en los que incurrió por varios proyectos de construcción que realizó. Sin embargo, cuando llegó la hora de saldar su deuda, él negó haber recibido el dinero ya que, por ser amigos, el que prestó el dinero no escribió ningún recibo para documentar su préstamo.
A partir de ese día el hombre que negó haberse prestado el dinero empezó a ser azotado por graves pérdidas económicas, la primera de las cuales fue de medio millón. Su esposa le aconsejaba que tuviera temor de Al-lah y enfatizaba el hecho de que la pérdida era a consecuencia del préstamo que se negó a pagar. Sin embargo, el hombre se negó tercamente a pagar la deuda. Un día, tres de sus cuatro hijos se vieron envueltos en un grave accidente de tránsito que les causó la muerte. Después de esta terrible desgracia, el hombre se apresuró a pagar la deuda temiendo que Al-lah lo castigara más privándolo de su esposa y su único hijo que le quedaba.

Una mujer relató su historia de opresión diciendo: “Fui divorciada dos veces. Después de mi segundo divorcio, quise casarme con un hombre que ya estaba felizmente casado y cuya esposa era pretendida por mi primo, quien deseaba casarse con ella. Mi primo y yo empezamos a difundir falsos rumores sobre la esposa del hombre, afirmando que ella había tenido relaciones ilícitas con otro hombre. Después de varios meses, logramos sembrar serias dudas en el corazón de su esposo, al punto que la divorció. Después de esto, ella se casó con un hombre muy influyente y su exesposo se casó con otra mujer. Ni yo ni mi primo conseguimos lo que habíamos planeado. Al contrario, lo único que obtuve fue cáncer en la sangre y mi primo murió incinerado en un accidente eléctrico. Lo que ganamos por oprimir a los demás fue pasar por graves sufrimientos”.

Finalmente, está esta historia de un estudiante que envidiaba a otro estudiante que era exitoso y decidió arruinarle la vida: trajo consigo un día drogas y las puso en la mochila del estudiante que envidiaba; luego llamó a la policía informando que había un narcotraficante en el colegio. Y así fue que la policía vino y encontró las drogas; luego arrestaron al estudiante, lo que causó que su reputación ante su familia y amigos quedara por los suelos. El opresor relató que luego de eso se vio envuelto en un accidente de tránsito donde perdió su brazo derecho; luego tuvo un segundo accidente del cual salió totalmente inválido y confinado a una silla de ruedas. Todo esto le sucedió por haber oprimido a su compañero de estudios que nunca dejó de suplicar contra él desde que fue injustamente acusado.

Estas son algunas historias de la vida real que debemos tomar en cuenta y meditar sobre su mensaje.
 

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