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Él gran mal de las apuestas en la era moderna

El gran mal de las apuestas en la era moderna

En el Islam, las apuestas y toda clase de juegos de azar están rotundamente prohibidos, con el fin de cortar este mal de raíz.
Todo lo que es prohibido en el Islam, es porque implica grandes males, y por eso Al-lah lo ha prohibido, para protegernos y mantenernos alejados del mal.
Sobre las apuestas dice el Corán: {¡Oh, creyentes! Los embriagantes, las apuestas, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte [por ejemplo] con flechas, son una obra inmunda del demonio. Aléjense de todo ello, que así tendrán éxito [en esta vida y en la próxima]} [Corán 5:90]. Debería ser suficiente con saber que todas estas son obras de Satanás para alejarnos tanto como podamos de ellas.
En la siguiente aleya de esta sura, Al-lah aclara aún más el porqué de la prohibición de las apuestas: {El demonio pretende [con esas cosas] sembrar entre la gente la discordia y el odio, y apartarlos del recuerdo de Al-lah y la oración valiéndose de los embriagantes y las apuestas. ¿No van a dejarlo ya?} [Corán 5:91].
En la actualidad, el mal de las apuestas se ha extendido y agudizado gracias a la tecnología. Existen páginas dedicadas solo a las apuestas, lo que hace que estén mucho más al alcance de la gente, en cualquier momento y en cualquier lugar.
Es importante comprender que las apuesta no solo un “pecado”, sino que además están relacionadas con una serie de crímenes, como estafas, secuestros y asesinatos por deudas, entre otro. No se trata de un pasatiempo inofensivo y sin importancia, porque resulta que es adictivo y muchas personas que caen en este vicio no pueden abandonarlo. El estímulo de la incertidumbre y la liberación de dopamina crean una necesidad incontrolable de seguir jugando, a menudo impulsada por la ilusión de recuperar el dinero perdido. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a estos niveles de dopamina y se vuelve menos sensible. Para sentir la misma emoción, la persona necesita apostar más dinero o hacerlo con mayor frecuencia.
Cuando alguien pierde dinero, siente una necesidad fisiológica y psicológica casi incontrolable de seguir apostando para "recuperar lo perdido", lo que suele generar un ciclo de deudas muy difícil de romper. Muchas personas quedan en la pobreza total a causa de las apuestas, porque no lograron liberarse de sus garras, incluso teniendo deseos de hacerlo.
Dice Al-lah en el Corán: {Te preguntan acerca de los embriagantes y las apuestas. Diles: "Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún beneficio para la gente, pero su perjuicio es mayor que su beneficio"…} [Corán 2:219]. Es cierto que algunas personas se benefician con las apuestas, pero a costa de que muchísimos otros se perjudiquen, y esto es haram. En dinero ganado por medio de las apuestas es ilícito, y las consecuencias de las apuestas afectan a la persona en el campo espiritual, económico, familiar, social, psicológico y emocional. No se trata de un simple juego inofensivo, pues tiene el poder de arrastrar a la gente a la perdición en esta vida y en la otra.
 

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