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  1. Para la mujer
  2. Personalidad del Musulmán

Guarda los secretos ajenos para que Al-lah guarde los tuyos (parte 3 de 3)

Guarda los secretos ajenos para que Al-lah guarde los tuyos (parte 3 de 3)

No cuentes tus secretos
A menudo, a los musulmanes occidentales nos cuesta desprendernos de la enseñanza cristiana de la confesión de los pecados. Nacemos y crecemos escuchando que debemos confesar nuestros pecados al cura o al pastor, o reconocer nuestros pecados públicamente ante la comunidad en la iglesia; pero es necesario que entendamos que el Islam NO pone esto como un requisito para conseguir el perdón de nuestros pecados. El Islam enseña que debemos esconder nuestros pecados de la gente, que al único a Quien tenemos que confesárselos es a Al-lah, Glorificado sea, solo ante Él tenemos la obligación de reconocer nuestros pecados, confesárselos, arrepentirnos por ellos y pedir sinceramente Su perdón. Al-lah, Glorificado sea, no quiere que nos expongamos al escarnio público, no quiere seamos avergonzados, porque nos ama más de lo que una madre ama a sus hijos (Bujari y Muslim).
Una de las debilidades de nosotras las mujeres, es que nos encanta compartir nuestros secretos con nuestra “mejor amiga” o a veces incluso con gente a quien no conocemos bien pero que nos cae bien o con quien creemos que tenemos cosas en común. Mi consejo es que no lo hagas… si tienes un secreto que consideras terrible, y realmente no quieres que un día se desvele, no lo cuentes ni siquiera a tu mejor amiga. Uno no sabe las vueltas que la vida pueda dar, y esa persona que hoy es tu mejor amiga mañana podría convertirse en tu enemiga; o puede ser que ella tenga otra mejor amiga además de ti y se lo cuente; y así, cuando te des cuenta, tu secreto habrá dejado de serlo.
Si sientes que debes contárselo a alguien para calmar tu conciencia o desahogarte, cuéntaselo a Al-lah, habla con Él, como si Lo tuvieras frente a ti, enciérrate en tu habitación y desahógate a solas con Él. Verás que es muy reconfortante, sentirás tu corazón aliviado, {Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Al-lah ¿Acaso no es con el recuerdo de Al-lah que se sosiegan los corazones?} [Corán 13:28].
Imita el ejemplo del Profeta
Para finalizar, recuerda que, como musulmanes, nuestro ejemplo a seguir es nuestro amado Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Él tenía el sobrenombre de “Al Amín”, el digno de confianza; ¡incluso sus enemigos confiaban en él! A pesar de que sus detractores buscaban cualquier excusa para desacreditarlo ante la gente, nadie nunca lo acusó de ser un traicionero, un chismoso o de romper su palabra. Es ese el ejemplo de comportamiento que debemos imitar, es ese el nivel de virtud que debemos anhelar alcanzar. Pidamos a Al-lah que nos ayude a mejorar nuestro comportamiento y carácter, y esforcémonos por ser personas dignas de confianza.
Dice Al-lah, Glorificado sea: {En el Mensajero de Al-lah hay un bello ejemplo para quienes tienen esperanza en Al-lah, [anhelan ser recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Al-lah} [Corán 33:21].

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