“¡Ibrahim! Es hora de dormir, querido. No juegues más”, le dije con vos decidida, su reacción fue cómica, sorpresiva y preocupante a la vez: “Papá, si me haces dormir estaré triste y si tú me provocas tristeza, Al-lah te pondrá en el Infierno”.
Inicialmente me reí,..
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